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Filosofía japonesa para PYMES

Como siempre, es un gusto para nosotras en LadiesNet compartir con todas las mujeres de esta red información referente a nuestros negocios y las mejores estrategias para maximizar su desempeño.

Hoy vamos a revisar un tema por demás interesante: la filosofía de gestión que comparten las exitosas empresas japonesas.
Si empezamos con un poco de historia, y nos trasladamos a finales de los años 40’s, encontramos a Japón devastado y en ruinas después de dos bombas atómicas. El proceso de reconstrucción y la metodología de producción que emplearon en su recuperación fue todo un éxito, y se conocería luego como el “milagro japonés”.
Ese “milagro” no es más que una filosofía de gestión, implantada en Japón a partir de 1950, cuyo principal exponente es el norteamericano Williams Deming, Doctor en Física de la Universidad de Yale y experto en Estadística.
Aunque todas estas iniciativas estuvieron dirigidas en primer lugar a las grandes industrias manufactureras, las lecciones y estrategias que surgieron en torno a la filosofía de calidad, siguen más vigentes que nunca y son perfectamente adaptables a cualquier entorno de negocio.
Veamos entonces como podemos aprovechar algunos de los principios de la filosofía japonesa de gestión a nuestros emprendimientos y negocios profesionales:

“Mejoramiento continuo.”

Este principio parte de dos supuestos, el primero es que los procesos de mejoramiento son pequeños esfuerzos diarios y sostenidos en el tiempo; con lo que se logran mejores resultados que se implantan de manera natural y acumulan resultados reales y medibles.
El otro principio es que todos y cada uno de los niveles empresariales son responsables de la calidad de toda la organización. De esta manera nunca verás que una empresa japonesa contrate a una firma externa para supervisar sus niveles de calidad, sino que, por el contrario, capacitan a cada uno de sus empleados para que sean responsables de identificar activamente desviaciones de calidad en todos los procesos de la empresa.

“El ciclo PHVA o Ciclo Deming.”

Es un proceso de cuatro pasos que se aplica perfectamente a cualquier actividad profesional: Planificar – Hacer – Verificar – Actuar. Veamos:

  1. PLANIFICAR: responder de manera objetiva y profunda sobre lo que se desea hacer y cómo hacerlo.
  2. HACER: realizar pruebas y ensayos de lo planificado, a pequeña escala.
  3. VERIFICAR: supervisar si se obtuvieron los efectos esperados y la magnitud de los mismos.
  4. ACTUAR: proceder en consecuencia, ya sea generalizando el plan, si los resultados son los esperados resultados, o aplicar los ajustes necesarios en el mismo cuando los resultados no son satisfactorios, con lo que se vuelve a iniciar el ciclo. En cualquier caso, siempre se analiza: ¿Cómo mejorar la próxima vez?

“Minimizar el desperdicio”
En vez de invertir en supervisión y en controles de calidad al finalizar los procesos, los japoneses apuestan por hacerlo bien desde la primera vez. Para ello ajustan sus procesos para minimizar lo que llaman “desperdicio”, es decir, todo desaprovechamiento, derroche o malgasto del talento y los recursos organizacionales: producto terminado, materiales, maquinaria y equipo, tiempo, espacio, competencias, talento humano.
Desde esta perspectiva, es contraproducente tener más inventario del que se requiere en ese momento determinado, o acumular grandes cantidades de materia prima. También son considerados escollos para la calidad las demoras en cualquier parte de un proceso, por ejemplo, esperando información u aprobación, esperando el producto de otro departamento.

“El valor de las personas.”
Algo que a veces me sorprende es la idea de que las empresas japonesas son muy automatizadas y con poco calor humano, cuando lo cierto es que la gestión nipona basa toda su filosofía de éxito en la gente como guardianes de la calidad y fuentes de innovación. Por eso buen parte de la inversión se destina a preparar y capacitar permanentemente al personal para que estén a la altura de las circunstancias.

Por otra parte, los sistemas de comunicación son abiertos y accesibles para todos, y los errores no se manejan desde una perspectiva personal, es decir no se culpa a nadie por una falta, simplemente se estudia la situación para evitar que se presente otra vez; de esta manera los individuos se sienten en confianza de señalar los errores, propios y ajenos.

En definitiva, estos principios, de eficacia comprobada, pueden adaptarse convenientemente a la realidad de las empresas paraguayas, y creo que las líderes debemos explorar permanentemente cualquier opción de mejora potencial para nuestras organizaciones.

Bien sabemos que el valor o el éxito de un negocio no se mide por su tamaño, sino por el potencial que tiene y por la visión que su liderazgo construye cada día, así que te invitamos a descifrar como aprovechar estas estrategias en tu emprendimiento o desempeño profesional. En #LadiesNet tienes una comunidad de exitosas mujeres construyendo negocios los del futuro. Comparte tus comentarios en nuestras redes sociales.

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