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Comenzar bien el día para tener un buen día

Los hábitos que formamos determinan en buena parte el tipo y calidad de las experiencias que tenemos en nuestra vida cotidiana, así que hoy queremos compartir con todas ustedes algunas reflexiones sobre la forma en la que comenzamos el día.

Y es que nuestra agenda matutina es algo que no debemos tomas a la ligera.

La sabiduría popular pregona desde siempre la importancia de estar activas desde el amanecer, como bien dice el refrán: “A quien madruga Dios le ayuda”, y, aunque esas palabras realmente no figuran en la biblia todas las tradiciones religiosas contienen elogios para aquellos cuyas jornadas comienzan antes del amanecer, por ejemplo el Budismo sostiene que: “Cada mañana nacemos de nuevo. Lo que hacemos hoy es lo que más importa.”

Uno de los hábitos que comparten los exitosos empresarios, autores, emprendedores y profesionales destacados es ser madrugadores, ¡y algunos de ellos se lo toman realmente en serio!, por ejemplo: Tim Cook, CEO de Apple se levanta a las 3:45 a.m., Michelle Obama inicia su día a las 4:30 de la mañana.

Ahora bien, no se trata sólo de levantarse antes para tener más tiempo disponible, esa es una visión reduccionista de las ventajas de madrugar, se trata de aprovechar la energía casi mágica que tienen cada día cuando está por nacer, de tomar tiempo para nosotras mismas, de planificar el día, así como de proyectar y visualizar nuestros sueños antes de adentrarnos en la rutina diaria.

Es un poco sinsentido salir de la cama corriendo a hacer labores y prepararte para ir al trabajo como si tu vida y tu tiempo no te pertenecieran. Respóndete lo siguiente: ¿Disfrutaste tu desayuno esta mañana?, ¿Lo saboreaste?, ¿Te asomaste por la ventana y contemplaste los primeros rayos de sol?, ¿Pudiste agradecer estar viva y saludable?.

Casi todos los autores que comparten estrategias para el éxito coinciden en promover el hábito de madrugar, incluso hay autores cuyos libros están dedicados exclusivamente a este punto, podemos recomendarte a Robin Sharma con su título: “El Club de las 5 de la Mañana”, o “Mañanas Milagrosas” de Hal Erold.

Si te animas a cultivar el hábito de madrugar, hay algunas recomendaciones que puedes seguir:

  • Cuida tu descanso. Levantarse temprano vale la pena, solo si has descansado, así que ve a la cama a una hora que te permita dormir lo suficiente para sentirte fresca y descansada al despertar.
  • Cena temprano y evita la pantalla del ordenador o de tu celular antes de dormir. Tampoco tomes demasiada agua antes de acostarte.

¿Y cuál debería ser tu rutina de éxito al levantarte?.

Casi todos los autores coinciden en lo siguiente: los primeros 60 a 90 minutos del día son para ti y tus anhelos más profundos.

  • Dedica una parte del tiempo a tu bienestar físico: Busca una rutina sencilla de ejercicios, en línea puedes encontrar entrenamientos de unos 20 minutos de duración de cualquier disciplina deportiva. O simplemente camina o usa la bicicleta por 20 minutos.
  • Refuerza tu conexión espiritual: Dedica otros veinte minutos a orar y agradecer, o realizar cualquier práctica espiritual acorde con tus creencias.
  • Entrena tu mente: Repasa tus metas, visualiza tu éxito y prepara tu cerebro para tomar decisiones acertadas y oportunas a lo largo del día.
  • Aprende: También puedes dedicar algunos minutos a leer y reflexionar algunas páginas del libro de tu autor favorito.
  • Aliméntate: Bebe un gran vaso de agua al despertar. Prepara café o tu infusión favorita. Y regálate un nutritivo y suculento desayuno antes de comenzar el día.

Es a partir de aquí que debes incorporarte a tu agenda cotidiana, pero hay una gran diferencia, ahora estás preparada física, mental y espiritualmente para vivir tu vida y enfrentar los retos que se presentan a diario.

Has de esta rutina un hábito y verás cómo se van manifestando cambios positivos en tu realidad: mejora tu condición física y quizás hasta puedas perder u poco de peso, más energía que dura todo el día, mejor humor y actitud para relacionarte con tu familia, mayor lucidez en el trabajo, en fin, un hábito que merece la pena cultivar.

Como bien decía Aristóteles: “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito. ”

Y recuerda, si te animas a unirte al club de las madrugadoras queremos que compartas tu experiencia con todas las Ladiesnautas. Puedes hacerlo a través de nuestras redes sociales.

¡Un gran abrazo y a levantarse temprano!

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